Cada vez más el yoga se extiende por Occidente como disciplina para permanecer en forma y mantenerse saludable.
Pero el yoga va mucho más allá de lo físico, pese a que la imagen que más se difunda para representarlo sea la de cuerpos fitness haciendo posturas dignas del circo del sol.
Yoga significa unión, por eso integra no sólo las posturas (asanas), sino también:
- La meditación (Dhyana)
- Las respiraciones (Pranayamas)
- Los principios éticos y morales (Yamas y Niyamas)
- Y otras rutinas y hábitos que hacen del yoga un estilo de vida que aúna cuerpo-mente-espíritu (Los Shat Kriyas, por ejemplo).
Esta ciencia o filosofía de vida que se remonta al 3000 a.C reporta grandes beneficios en todos los niveles desde que el estudiante comienza a practicarla (con compromiso y en su totalidad).
Al ser una práctica que va más allá de la esterilla, consigue extender al resto de día un estado de consciencia donde el practicante se aleja de los automatismos mentales y redescubre la vida en cada palpilar.
El yoga cambia nuestro cerebro
A nivel físico, se ha estudiado cómo altera favorablemente la química del cuerpo, oxigenando mejor el cerebro, permitiendo una menor rigidez de pensamiento y regulando el sistema nervioso.
Esto desemboca en una reducción notable de la rumiación mental con patrones repetitivos y nocivos que hacen que el bienestar de la persona que practica yoga aumente según va avanzando el tiempo.
También, al estar la meditación implicada totalmente en la práctica de yoga, se han encontrado evidencias de la capacidad de respuesta ante situaciones de estrés.
En una sociedad como la nuestra donde las prisas, las responsabilidades y la irritabilidad están a la orden del día, merece la pena encontrar herramientas como éstas que nos ayudan a frenar el ritmo y encontrar un punto de equilibrio interior para vivir un día a día más amable con nosotros mismos.
Nuestra amígdala, la glándula encargada de segregar las hormonas que nos hacen reaccionar frente a situaciones de peligro (imaginarias o reales), disminuye su tamaño cuando se practica la meditación.
De esta forma nos hacemos mucho más capaces de discernir entre las situaciones que realmente requieren de nuestro impulso instintivo para luchar, huir o quedarnos inmóviles.
Yoga para reencontrarte
La práctica continuada de yoga te ayuda a habitar tu cuerpo de una forma más responsable, dándole el mimo y la atención que merece a través del ejercicio diario.
Con las posturas, trabajas la fuerza de tus músculos, das vida a tus articulaciones y estiras todas las fibras.
A través de las respiraciones aportas un mayor índice de oxígeno en sangre y esto hace que te sientas más vital.
A través de la alimentación, lo más natural y orgánica posible, comienzas a nutrirte de forma óptima y sin cometer excesos.
Además, adquieres una mayor consciencia de cada parte de tu cuerpo y tu relación con él se va volviendo cada vez más estrecha, entendiendo tus potencialidades y tus limitaciones desde la aceptación y la gratitud.
Gracias al yoga, puedes crear un espacio dentro de ti para habitarte desde la “no expectativa”, simplemente siendo y atendiendo las sensaciones que llegan a ti sin aferrarte a ellas, dejando que todo fluya y nada se estanque.
> Puedes leer sobre las energías de los chakras aquí.
Mi experiencia como estudiante de yoga
Poco a poco y con la práctica, comprendes que el cuerpo a fin de cuentas, no es más que un vehículo contenedor que hace posible tu vida y es entonces, cuando empiezas a valorarlo, apreciando todas las posibilidades que éste te ofrece:
Comer conscientemente, disfrutando de cada sabor, moverte con propósito, disfrutando de ser tú quien decide si caminar o quedarse en total quietud, respirar gozando cada inhalación y cada exhalación…
El yoga te enseña cómo habitar tu cuerpo respetuosamente, honrándole, pero sin apegarte a él. Pero sobre todo, te muestra tu grandeza de espíritu, mostrándote que formas parte de una creación maravillosa donde coexistes y participas en la vida con un papel fundamental: el de protagonista.
Verte bien es una decisión que comienza y acaba en ti, todo es cuestión de con qué mentalidad decidas hacerlo.
Como siempre digo:
“Lo único que podemos cambiar es nuestra percepción, y eso cambia absolutamente todo”.
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